Para un amigo penitenciario porque siempre está de guardia, y su mirada cuenta tantas cosas.


CARTA DE LECTOR.

Guardia cárcel, así lo llaman, es un amigo que trabaja cuidando presos, es muy raro verlo seguido aquí conmigo, porque siempre está de guardia, lo veo siempre templante, y su mirada me cuenta de tantas cosas, se ve en su cuerpo el cansancio y en sus prendas grises lleva ese olor a ropa vieja, muchas veces le pregunte por qué traía consigo ese olor, y solo una vez me respondió, es el olor a acero agitado , el roce de las facas en las rejas, mezclado con el agite de los candados, y todo el sudor de la incertidumbre de no saber a qué hora llega el relevo, es el olor a sangre en los pabellones, es el olor del miedo que queda retenido entre mis prendas, porque allí queda, no me alcanza, pero lo siento todo el tiempo.

Guardia cárcel, le dije una vez, y me respondió que podía decirle como más le guste, pero que el era penitenciario, lo llaman de mil formas, encargado, cobani, guardia, gorra y otros nombres que no recuerdo, que lo de menos es el nombre, que lo que importa es lo que hace. 

El se levanta muy temprano, y tiene hora de entrada, pero no lo vi cumplir jamás sus 8 horas de trabajo, me dejo plantado muchas veces en mi cumpleaños, en navidad, año nuevo a su hijo, a su esposa, el de su madre, el de muchos, yo no lo entendía y preguntaba, porque no le dice a sus jefes que se le hace tarde y porque tiene que quedarse más horas, es más hasta le dije que busque otro trabajo y me respondió: 

Amigo, muchos creen que este trabajo es fácil, muchos creen que es solo ir cumplir tus horas y salir como de una fábrica, muy pocos conocen realmente a lo que me dedico, y menos aún entender o comprender lo que hacemos, trabajamos donde nadie más quiere hacerlo, vamos a lugares donde nadie iría, entramos a lugares donde nadie se atrevería, por eso mismo digo que donde trabajo cuido de vos... de tu familia, de la mía, de la de tu amigo, de toda la sociedad, porque así como me ves, tengo que cuidar las mismas puertas del infierno, tengo que cuidar a asesinos, violadores, ladrones, y cientos de personas más, que nadie tendría el valor de cuidar. 

Y si amigo la cárcel no es como todos creen que es, trabajar en una cárcel es estar en un guerra que nadie conoce, una guerra que todos los días te da pelea, algunas veces menos que otras pero siempre en una guerra,te da la responsabilidad de cuidar de tu compañero y que el cuide de ti, de cuidar que no se escapen , de cuidar que no te tomen de rehén, ni dejar que tomen a ninguno de los tuyos, así es amigo, te mentiría si te digo que el miedo no ronda mis días, porque mentiría, hasta se convivir con él , porque es quien me mantiene alerta, es quien me avisa cuando va a pasar algo, ese escalofrió que sube e invade tu cuerpo sin explicación alertándote que algo va a pasar, prepárate…. 

Saca a los tuyos, agarra el casco, el escudo, la escopeta, ese es mi mejor amigo por estos días, el miedo, que esta cuando lo necesito, pero no me paraliza, me empuja, me cuida. 

Me preguntas el porqué, pero realmente no hay motivos para seguir aquí en este trabajo, la remuneración no es buena,no estoy casi nunca en casa, y cuando estoy, realmente no estoy ahí. Me quedo más horas, no porque quiero, sino por mi compañero, por él, por cuidarlo, porque hay requisa, y tengo que ganarles, tengo que sacarle esa faca, esa punta esos palos que pueden matar a cualquiera, a mi compañero, a otro preso, no quiero quedarme, pero es mi obligación, y así , no tengo feriados, día del padre, navidad ni siquiera cumpleaños, pero sigo aquí, de pie y en lucha, por todos los nuestros, por la familia. 

Porque así me enseñaron de niño, a ganar mi pan con el sudor de mis manos.
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