Ruidos dentro de un cajón, al parecer de un joven que murió en un accidente


EL LIBERAL

Los "golpes" fueron escuchados por los efectivos. La Dra. Belén Pan ordenó que se abriera de inmediato el féretro.

Momentos de máxima tensión y dramatismo se vivieron durante la siesta del sábado en el cementerio de Frías, cuando los familiares de Mauro Videla -uno de los tres adolescentes que fallecieron la noche del viernes en un accidente de tránsito- se encontraban frente del nicho y escucharon ruidos.

El hecho fue alertado por los familiares de la víctima, quienes se encontraban velando al adolescente de 18 años, que chocó con su moto en la ruta 157, y de repente advirtieron que se oían "golpes" que provenían del interior del féretro. De inmediato comenzaron a gritar para pedir ayuda.

 Los encargados del cementerio rápidamente pidieron auxilio a la policía. La noticia se extendió rápidamente y numerosos incrédulos rápidamente se dieron cita en la necrópolis para ser testigos de la supuesta "resurrección".

Los uniformados se hicieron presentes en el nicho de Videla y allí confirmaron que las versiones de la familia eran ciertas, por lo que rápidamente se comunicaron con la fiscal que intervino en la causa y le informaron lo sucedido.

En escasos minutos la Dra. María Belén Pan también llegó hasta el lugar y al escuchar los extraños ruidos accedió al pedido de la familia y dejó que estos abrieran el cajón.

Ante la atónita mirada de propios y extraños, extrajeron la chapa que cubre el cuerpo. Despejado todo el féretro realizaron una inspección en el cuerpo y no había nada extraño.

La víctima se encontraba tal y como estaba cuando habían cerrado el cajón, por lo que se ordenó que sea sepultado nuevamente.

Nadie supo explicar por qué se escucharon los ruidos que fueron corroborados por más de uno de los presentes, incluso por la propia policía.
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