Proliferan los barrios privados en las zonas inundables de lagunas y esteros



INUNDABLES. Los clubes de campo y countries del tejido municipal de Capital y Santa Ana fueron construidos ocupando las costas de las lagunas o espejos de agua que sirven como zonas de drenaje natural del agua de lluvia, provocando serias inundaciones y anegamientos.


En las últimas décadas, el mercado inmobiliario avanzó sobre terrenos de la Capital y Santa Ana que son reservorios naturales para el escurrimiento del agua. Ante cada precipitación extraordinaria, los clubes de campo y barriadas cerradas registran graves anegamientos por estar cerca de espejos de agua rellenados.



A raíz del déficit habitacional imperante y la expansión desmedida y desordenada del mercado inmobiliario sobre terrenos no aptos, tanto en el tejido urbano de la Capital como de la vecina localidad de Santa Ana, en los últimos años proliferó la construcción de clubes de campo, countries y barrios cerrados sobre predios que son desagües naturales, reservorios de agua o inclusive lagunas que se mantienen secas durante las temporadas sin lluvias, pero que registran graves anegamientos cuando hay precipitaciones de volúmenes extraordinarios. Debido a leyes y reglamentaciones de años atrás, los emprendimientos inmobiliarios privados fueron ganando lugar en las zonas rurales y sobre los sistemas de espejos de agua, generando un impacto negativo en el ambiente, el deterioro del suelo con sus consecuentes anegamientos e inundaciones, como los de esta semana.
Estudios científicos y universitarios alertaron sobre los riesgos de la construcción de barrios en las zonas inundables y que constituyen el desagüe natural de la Capital, ubicados hacia el Este del departamento Capital y a la vera de la Ruta Nacional N° 12.
A pesar de los actuales reclamos y el malestar vecinal por las inundaciones registradas en terrenos rurales del tejido capitalino y de Santa Ana durante cada lluvia, la problemática de los anegamientos comenzó en décadas pasadas con la proliferación de barrios privados o cerrados. A través de la Ley Provincial 5.405 de Régimen Jurídico de Clubes de Campo, de 1999 y la Ordenanza N° 5.202 de “Clubes de campo en el territorio del Municipio de Capital”, de 2009, comenzó la expansión y creación de countries y clubes de campo a la vera de las lagunas y reservorios naturales de agua hacia el Este de la ciudad.
Precisamente, los nuevos complejos habitacionales fueron construidos en zonas de lagunas, bañados y cursos naturales de agua que forman parte de un gran sistema natural de cuencas que desaguan en el río Paraná y el arroyo Pirayuí, y que a su vez no cuentan con la infraestructura necesaria y están asentados en terrenos rellenados que anteriormente conformaban espejos de agua y desagotes. El uso inadecuado del suelo mediante los rellenos de lagunas, sumado a la densificación y la disminución de la capacidad de absorción de agua que conlleva la expansión urbana desmedida promovida por el mercado inmobiliario, terminó ocasionando las graves inundaciones registradas esta semana tras las lluvias de volúmenes extraordinarios que azotaron la región.
Estudios e investigaciones determinaron que, mediante la obstrucción de los canales naturales de desagüe del agua de lluvia, el relleno de las lagunas y espejos de agua, la pérdida de permeabilidad de los terrenos y la inadecuada infraestructura urbana de los nuevos complejos habitacionales privados del tejido capitalino y de Santa Ana, registrados en los últimos años, son los principales causantes de las inundaciones evidenciadas en las últimas semanas y que generaron graves problemas a decenas de familias.
Ante el panorama desolador de los terrenos anegados, diversos organismos estatales procedieron a ejecutar tareas de ensanche de canales, zanjas y desagües, así como también de bombeo del excedente de agua con el fin de morigerar el impacto negativo de la expansión inmobiliaria desmedida.

El litoral
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