"El chamamé y el carnaval son industrias culturales sin chimeneas de la provincia"

Así lo expresó el artista, Jesús Puchetta, quien después de haber sido parte de la puesta en escena de multitudinarias obras, hoy se dedica a la producción artística y a la formación de las reinas que representan los mayores atractivos de Corrientes. Relató a EL LIBERTADOR sus inicios en la danza clásica y la preparación que obtuvo en el teatro Colón; además de brindar detalles del trabajo que realiza en los reinados y resaltar la situación crítica en la que se encuentra la Fiesta Momo, dado que en 2017 no contará con los shows de comparsas.

PREMISA. Puchetta destacó que en el reinado se busca mantener vivo el alma guaraní.
Luego de haber ingresado al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, allá por la década del '80, y tras haber vivido cerca de 30 años en Buenos Aires para continuar su carrera artística, Jesús Puchetta volvió a sus tierras hace siete años, y Corrientes recuperó al primer varón de la provincia en formarse en el Coliseo mayor.
Hoy tiene 52 años, y aunque la mayoría de las personas lo conocen por el reinado del chamamé, Puchetta, con su bajo perfil, lleva una larga trayectoria como bailarín, productor artístico y vestuarista. Relató a EL LIBERTADOR sus inicios en la danza clásica y la preparación que obtuvo en el teatro Colón; además de brindar detalles del trabajo que realiza en los reinados y resaltar la situación crítica en la que se encuentra la Fiesta Momo, dado que en 2017 no contará con los shows de comparsas.
-¿A qué edad comenzaste a bailar danza clásica?
-Desde chico me gustaba bailar, pero a los 14 años comencé a estudiar danza clásica con Malena Bernich, en el teatro Vera; esa formación me permitió dos años después, asistir por primera vez a los cursos de verano del teatro Colón. Y allí una de las encargadas habló con mi maestra y con mamá, sobre la posibilidad de que pueda postularme en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Eso no estaba en mis planes, porque yo fui sólo por un curso de verano.
-¿Tus padres estaban de acuerdo en que te quedaras en Buenos Aires?
-Mi mamá siempre alentó mi carrera y la duda más grande era que yo cursaba el secundario, entonces el tema era cómo decirle a papá, que el nene se quedaba en Buenos Aires a estudiar danzas clásicas en el teatro Colón. Imaginate, hijo de un policía, él sabía que estudiaba arte, siempre me apoyó, pero eran tiempos difíciles, estábamos saliendo de la dictadura militar.
-¿Cómo fueron esos años en uno de los institutos más exigentes del país?
-Yo logré entrar por concurso al teatro Colón en el '81. Tuve la suerte de ser el primer varón correntino en hacer carrera en Buenos Aires, hice toda mi formación artística, pero no terminé la carrera del Colón porque me di cuenta que eso no era para mí, no era mi perfil. Eran muy exigentes y era todo muy competitivo y yo tengo otro perfil, tengo otra formación, quizás tenía mucho que ver que soy provinciano.
-¿Sentías rechazo por ser del Interior del país?
-En realidad, puedo decir que sé lo que es el bullying, porque por mi condición, por mi género he sufrido y padecido bullying, tanto en el colegio como en el teatro Colón. Hoy por hoy el bullying es algo tan normal, pero en aquella época ese tema era parte de lo que no se hablaba. De todas formas para mí no hizo mella, nunca me detuvo nada y no paré.
-Y el teatro Vera, ¿qué lugar ocupa en tu vida?
-Yo comencé mi carrera en el teatro Vera, conozco ese teatro como la palma de mi mano. Conozco a todo el personal, hemos crecido, hemos sido parte de la historia de los 100 años. El teatro Vera es parte de mi vida, de mi formación y de mi memoria. Y por eso es el lugar en el que decidí retirarme a los 38 años, es decir salir de la puesta en escena, para ir detrás de escena.
-¿Cuáles fueron tus trabajos más importantes en el Coliseo provincial?
-Tengo el privilegio de decir que hay dos cosas que marcan mi carrera y que me vinculan de una manera inigualable al teatro Vera. En primer lugar, haber protagonizado el único ballet completo que se hizo en Corrientes, con la obra Coppélia, que contó con música y vestuario del teatro Colón, bajo la dirección de Malena Bernich. Fue una puesta histórica para Corrientes porque fue un ballet íntegramente recreado en Corrientes.
-¿Y el segundo hecho que te vincula cuál es?
-Y el segundo hecho que me vincula es cuando el Vera cumplió 100 años. Porque tuve la posibilidad de llevar adelante, como director artístico, la llamada Noche de los constructores, con entrega de premios a las personas y celebridades que pasaron por los escenarios del Vera. Fueron más de 300 artistas los que se prestaron de forma contributiva para poner en movimiento la cúpula. Ninguno cobró por el trabajo, todos donamos nuestra presencia artística durante un mes y medio para que se recreen los cuadros de la cúpula.
-¿Cómo ves al chamamé y al carnaval en Corrientes?
-El carnaval está muy castigado en este momento, porque hemos cometido el error de entregar algo tan importante para nosotros en manos de un extraño. Cuando uno no es genuino, oriundo o auténtico y fundamentalmente cuando no es sincero y honesto, nada puede ser bueno. Creo que el peor error de Corrientes fue haber dejado el carnaval en manos de foráneos, y haber llegado a lo que estamos hoy, que la empresa concesionaria nos diga a todos que nos van a sacar el show de comparsa, algo que es único en el mundo y que nos distingue de cualquier carnaval del mundo, en ningún carnaval existe, hemos investigado y no existe.
-¿Cuál es la diferencia entre ambos atractivos?
-Que el chamamé es política de Estado para el Gobierno provincial, pero el carnaval todavía no. Y esto es un llamado a decir cosas constructivas, no nos podemos traicionar a nosotros mismos, no podemos perder nuestra identidad. El carnaval debe ser tomado como política de Estado, porque el chamamé y el carnaval son industrias culturales sin chimeneas de la provincia, son las más activas, vívidas, latentes e hiperreales, no podemos permitir perderlas.
-¿Qué rol ocupa el Ministerio de Turismo en el Carnaval?
-El Ministerio de Turismo siempre apoyó al carnaval, a pesar de que no le corresponde en su totalidad esa oferta turística, sin embargo es el único organismo oficial que siempre acompañó a las reinas en sus giras, porque jamás lo hizo Fénix Entertainment Group o Alma producciones; únicamente este año, de tanto pedirle y arengarle, acompañó en la elección de Miss Paraguay, porque gracias a los contactos que tenemos allí, pudimos llevar el chamamé y el carnaval.
-¿Cuál es el trabajo después de la elección de las reinas?
-La formación de la reina no termina con su elección, ahí recién comienza todo. Preparo a las dos reinas, del chamamé y del carnaval, gracias al apoyo del Ministerio de Turismo, porque la firma concesionaria nunca financió la formación y preparación que yo le doy a la reina del carnaval. A la hora de intentar darle contenido a las reinas, entre esos conceptos está el de mantener viva el alma guaraní.
-¿Qué opinión das respecto a quienes se oponen a las elecciones?
-Eso tiene que ver con el tema de la cosificación de la mujer. En este caso, el reinado del chamamé está muy lejos de eso, el reinado del chamamé no es un reinado de belleza, es un reinado intelectual, cultural y de representaciones artísticas. Tanto la reina como el Jeroky, son jóvenes representantes artísticos de la danza, la música, la lengua, la poesía y el encanto de Corrientes.

El Libertador 
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